Tecnologia per al tercer món: Municator
Fa mesos i mesos que em va donar per comentar Ndiyo!, un ordinador-client ultra-thin que es conectava a un servidor via xarxa, i al que li conectes monitor, teclat i ratolí (gràcies al particular october surprise l’article de Ndiyo s’ha extraviat).
Doncs bé, tornant ahir a casa un cop després de sopar vam descobrir un ordinador de mida semblant, però que, en comptes d’un dumb terminal, és realment un ordinador de veritat.
Al contrari que el sistema Ndiyo, els ordinadors lleugers de Yellow Sheep River disposen de disc dur de 40GB, 512MB de RAM, quatre ports USB, un port ethernet i tarja de sò. Hi conectes una tarja Wi-Fi, teclat, un ratolí i un monitor i a correr…amb distribució pròpia de GNU/Linux: Thinix. I per a rematar la feina, s’ha desenvolupat en una de les zones més pobres de la Xina.
Aquesta petita meravella costa… $146! Si comptem que l’ OLPC costa actualment $140 (no es preveu arribar als $100 fins al 2008), i que estèticament podria ser molt bonic (ejem…) però que està bastant retallat en quant a capacitat, podriem hauriem de començar a pensar si és que els ordinadors del MIT serveixen per alguna cosa, a part de treure molta pasta a qui no la té i a canvi de ben poca cosa.


OLPC o no, lo que hay tambien en el fondo, desde el punto de vista de los ingenieros, es el enfrentamiento entre dos visiones de los ordenadores, una de pedestal, equivalente a la cadena musical y el mueble de la television, y otra de plumier, equivalente a las cajas de pinturas o quizas a la del taladro, la de algo que se saca cuando se necesita pero se puede tener a mano sin mucho inconveniente. Esta vision se ha ido llamando computacion transparente, ubicua y cosas asi. La otra todo el mundo lo tiene claro, el ordenador de torre y su herencia, el portatil que no cabe en el maletin.
La torre es la clave para la penetracion en la clase media, esa gente que ya no compra televisores sino “sistemas de cine en casa”. La otra linea busca unos mercados peculiares, no solo los fanaticos del iPod, sino la gente que odia el Televisor y su tecnologia aparejada.
Una vez saque mi libreto en una casa en la que son todos de humanidades y usan sus PCs para Word principalmente, y como estaban saturados se lo deje por unos dias. Al devolvermelo me comentaron “Oye, pero tu ordenador… !no hace ruido!” y yo me quede asombrado “porque tenia que hacerlo?” “pues, todos lo hacen”. Y es que un ordenador de torre tiene todo el derecho del mundo a hacer ruido y a resultar molesto, como lo tiene a tener un mueble propio o a echarte de tu mesa de despacho para ponerse el.
Lo bueno de los plumieres o los taladros, es que cuando los usas, el trabajo queda, bien en forma de agujeros o de palabras escritas en alguna superfície…
Lo cual me lleva a pensar si no he entendido bien la analogia…ni lo de los ordenadores de sobremesa (o sobre suelo) y su ruido
Me temo que es una buena objeccion. El problema de la computacion ubicua es que todo parece que tiene que estar activado permanente, o el trabajo no queda. Por eso estaba por ejemplo la obsesion en el papel electronico barato, donde el trabajo, como dices, “queda”, sin necesidad de estar alimentado electricamente todo el rato. De momento lo de la memoria flash barata ha sido ya un exito, gracias a los MP3 y los iPod.
Lo del ruido era otra cuestion, acerca de como a cambio de unas ventajas permitimos unos inconvenientes… cuando en principio esos inconvenientes no tendrian ni siquiera por que ocurrir. El ordenador de sobremesa ha sido un gran ejemplo de esto, en cuanto a trasto. Piensa en que placas como la que muestras, la del Municator, podian haberse desarrollado y vendido ya desde 1985 como una alternativa a la torre (ej la placa base del Mac Plus).