Atrapats en el temps (L’any dels progres)
Encara queden onze dies per a que s’acabi el mes de Maig. Espero que també s’acabin els recordatoris de l’aniversari del “Maig-del-68″.
Sembla que no hagi passat el temps. La generació que va sortir al carrer fa quaranta anys i es va convertir en “progre”, no pare de recordar els seus lemes, gestes i proeses. Reivindicant “haver corregut davant dels grisos”, la “memòria històrica”… la generació tecnòfoba que contínuament mira al passat i repeteix les mateixes batalletes una vegada i una altra. Tal i com passa a la pelicula “Atrapat en el temps”, coneguda com “El dia de la marmota”.
Personalment, prefereixo mirar endavant. Més que res per una questió pràctica: quan es camina mirant enrere, en el millor dels casos el més possible es que no es vegi l’inmensa cagada de gos a punt de ser trepitjada. En el pitjor, el que no es veu és el barranc. Les vegades que miro enrere són poques i fent servir un retrovisor.
Tantmateix, tot i que alguns es vulguin creure tota aquella miasma (no offence intended), m’atreveixo a dir que nosaltres no sóm d’eixe món.







Siendo paranoico (seguramente no tanto) diría que el discurso está destinado a que dejemos de ver los problemas que tenemos ahora, contemplando lo que se ganó en aquella época.
Porque sí, en el 68 ganaron algunas cosas (más papel para las mujeres, más dominio “social”), pero el problema es que dormirse mirando lo que se hizo hace 4 décadas impide que veamos con claridad los problemas que tenemos ahora, y los tenemos.
Cuando se habla de este tema tengo inevitablemente la misma sensación que cuando se habla de la 2ª Guerra Mundial y todos la recuerdan «para evitar que se repita» y todo aquello. ¿Acaso Hitler no fue un cabrón? Por supuesto, yo tampoco quiero que se repita. Pero es que en estos 60 años los países europeos que homenajean el final de la 2ªGM no han parado de guerrear, ahora mismo el Imperio está metido en una guerra que ya dura casi 20 años (en sus diferentes etapas) y que si todo va mal podría endurecerse en los próximos años. Yo preferiría mil veces que se advirtiera a la gente un poco menos (sin llegar a cero) sobre los problemas de guerras pasadas y mucho más sobre los peligros de las guerras que nos están orquestando ahora mismo. En ellas la sangre que corre está aún caliente. Qué tragedia.
Esto, eso por releer: ¿por qué está destinado a ver lo que se ganó entonces? Entre otras cosas porque una panda de cincuentones envueltos en la mística que ellos mismos han construido (en este país es así) no están ya para poner en peligro sus acomodadas posiciones. Son el poder, y el poder nunca mira adelante, siempre mira hacia atrás y piensa formas de conservar todo eso que ha acumulado.
Pero lo que más me intriga a mi, es que se hagan recordatorios, exposiciones, homenajes…. a unos eventos que sucedieron en un país vecino para mejorar sus cosas (y no las de todos), y que los que los hagan, una mayoría, no estuvieran presentes en esos días.
Mistica autosugestionada.
Del 68 me quedo, muy de calle, con lo que pasaba en el otro lado del atlántico, donde en vez de montar barricadas épicas, se presentaba a un cerdo como candidato presidencial en la mismisima convención del Partido Demócrata.
Si hubiera vivido en el 68, hubiera preferido mil veces estar en San Francisco en vez de París.
Por releer. Estaba preparando una continuación/ampliación del post, pero es que no puedo.
En cuanto oigo cosas como “el pueblo”, “represión capitalista” o “actitud de clase” no puedo evitar hacer una de estas dos cosas: huir lo más rápido posible o poner “La vida de Brian” en el trozo del “Frente del pueblo judaico” o “el Frente Popular de Judea”.
Ante los famosos eslógans prefabricados (¿alguien se cree que eran espontáneos? Yo no), revoluciones jerarquicas y burrocratizadas y cambiar una bandera por otra, prefiero a los que se hacían ropa interior con banderas americanas, los Merry Pranksters, los CCR, Dead… también hubo sus momentos, como el asesinato de Luther King (por el que no he visto ningún homenaje en el 40 aniversario), pero el movimiento americano fue sin duda infinitamente más divertido y muy parecido a las protestas con salamis kosher de “Alcantarillado, Gas y Electricidad”.
“La imaginación en acción”, en vez de “la imaginación al poder”.
Lo “bueno” es que ambas revoluciones, la europea y la americana, acabaron con un par o tres de generaciones.
De la revolución, me quedo con el yogur