La Red Global de Ecoaldeas
Movimientos previos: la Nordic Alternative Campaign y Gaia Trust
La publicación en 1982 de Live Off The Land in The City And Country por parte de Ragnar Benson, un alegato para abandonar la vida en las grandes ciudades y marchar al campo, podría marcar el inicio del movimiento “neo-rural”.
También a principios de los 80, en el norte de Europa nacía la Nordic Alternative Campaign, fundada por Erik Damman, autor de El Futuro en Nuestras Manos, publicado en 1979 y galardonado con el premio Right Livelihood Awards en 1982.
La Nordic Alternative Campaign agrupó más de 100 organizaciones en un intento de aportar soluciones a los problemas ambientales y sociales del momento en los países escandinavos. Una de las coordinadoras de la NAC en Dinamarca, co-fundadora de una de las primeras viviendas colaborativas danesas y experta en permacultura, Hildur Jackson, creó el Gaia Trust junto con su marido Ross en 1987.
El objetivo principal de Gaia Trust era el de “curar” a Gaia enfatizando el “ying” (cómo queremos vivir con los otros y con la naturaleza) con apoyos en el “yang” (la tecnología y la economía).
En 1990, Gaia Trust se planteaba como usar sus propios recursos para empujar el movimiento hacia la sostenibilidad, sacando como conclusión que lo que se necesitaba era, sobretodo, ejemplos válidos de lo que significaba vivir en armonía con la naturaleza, dentro de una sociedad tecnológicamente avanzada y espiritualmente satisfecha.
Así que en 1991, Hildur, su marido Ross y su joven hijo, se marcharon a la localidad de Thy para crear una eco-aldea espiritual, con una granja orgánica, una escuela y una oficina oficina central para Gaia Trust. Tras varias negociaciones durante años con el gobierno regional para conseguir tirar adelante el proyecto, finalmente el ministerio de Medio Ambiente lo vetó y tuvieron que volver a Copenhagen.
Paralelamente, Gaia Trust encargó a Robert y Diane Gilman, fundadores del Context Institute en Seattle, un estudio para identificar los mejores ejemplos de ecoaldeas en todo el mundo. Este estudio, publicado en 1991, mostró que a pesar de la multitud de comunidades existentes por todo el mundo, la ecoaldea ideal, que incluyera todos los principios necesarios, no existía. Aún así, todos los proyectos juntos daban una visión de una cultura y estilo de vida diferentes que podrían funcionar.
La mayoría de comunidades que Robert y Diane Gilman encontradon repartidos por el mundo, se fundaron muchos años atrás, en la década de los 60. Findhorn en Escocia, The Farm en Tennessee, Sarvodaya en Sri Lanka o Auroville en India son solamente unos pocos ejemplos, quizá los más representativos, de un sentimiento surgido de forma casi simultánea por todo el mundo, pero con pocos lazos comunes a parte del deseo de una nueva forma de relación entre personas y con la naturaleza.
Nace la Global Ecovillages Network
En base a los resultados obtenidos por los Gilman, veinte representantes de las comunidades más grandes fueron a Dinamarca, invitados por el Gaia Trust, en septiembre de 1991 con el objetivo de discutir una estrategia para desarrollar y extender el concepto de “ecoaldea”.
Tres años después de esa reunión se creó de forma informal la Global Ecoville Network, con base principal en Dinamarca. Los primeros integrantes de la GEN incluían comunidades desde Rusia a Australia y desde India a los Estados Unidos.
En 1995 sucedieron dos cosas muy importantes para el devenir de la GEN. Stephan Wik, un residente de la ecoaldea de Findhorn en Escocia, realizó el primer website de la red y se marchó a vivir a Dinamarca. Por otra parte, y también en Findhorn, se realizó la conferencia “Ecoaldeas y Comunidades sostenibles para el siglo 21″, organizada por la comunidad escocesa, la propia GEN y financiada por Gaia Trust. Asistieron más de 400 personas provenientes de varios países, pero otras 300 se quedaron fuera por falta de espacio.
En ese encuentro se sentaron las bases para otras tres grandes redes regionales autónomas que cubrirían todo el planeta, y cuyos centros administrativos se situarían en la comunidad The Farm en Norte América para la red americana, la de Lebensgarten en Alemania para la red europea y Crystal Waters en Australia para la red que cubre actualmente toda Asia y Oceanía. Gaia Trust cubrió los costes de las tres redes y sirvió como coordinadora de las redes desde su oficina en Dinamarca.
En el encuentro de Findhorn también se reconoció otra necesidad, la de crear un sistema para asegurar que el gobierno y el liderazgo del movimiento permanecieran dentro de las comunidades “cualificadas”, al mismo tiempo que la red se abría a todo el mundo.
Otra de las necesidades fue encontrar una definición concreta de los elementos que conformaban una “ecoaldea”, creando con el tiempo el Community Sustainability Assessment, un sistema de auto-evaluación que permite comparar la situación de una comunidad con los objetivos ideales de sostenibilidad tanto ecológica, como social y espiritual.
Estos objetivos abarcan, en el aspecto ecológico, desde la ubicación de la nueva comunidad, disponiblidad de alimentos, infraestructuras y transporte (incluyendo materiales), gestión de residuos, agua y energía. En tanto a lo social, se marcan objetivos sobre espacios comunes, comunicación de ideas e información, servicios, formación de redes e intercambio de recursos, toma de decisiones, educación, salud y economía. Finalmente, en el plano espiritual los objetivos van por la sostenibilidad cultural y espiritual, artes, ocio y paz y conciencia global.
(continúa)






