El mundo se acaba… pasado mañana
Este miercoles 10 de Septiembre de 2008 se acaba el mundo. No, no estoy borracho ni drogado. Y la afirmación no es mía, si no de aquellos que creen que cuando alguien pulse, pasado mañana, el interruptor que encienda el colisionador de hadrones, el mundo desaparecerá en un agujero negro, o vaya usted a saber.
Científicos del proyecto y hasta los técnicos que trabajan en él están recibiendo llamadas de madres asustadas y preocupadas, llorando, pidiendo por favor que no lo hagan. Que no pulsen el interruptor. Que no destruyan el mundo. Pero no acaba aquí la cosa no. También están recibiendo amenazas de muerte.
Los catastrofistas, los agoreros, los profetas del apocalipsis… se caracterizan por hacer un amplio uso del miedo construido. El holocausto nuclear y la caída de la economía mundial en los 60, la crisis del petróleo en los 70, la carrera armamentística en los 80 y el “efecto 2000″ en los 90 son solo unos pocos ejemplos de como unas pocas personas, en algunos casos dementes y en otros casos terroristas peligrosos, han llevado a enormes masas al dolor, e incluso a la muerte. ¿Quien no recuerda al infame David Koresh y su rancho de Waco en Texas?
Lo que antes terminaba con unas pocas personas con el orgullo herido, hace tiempo que evolucionó a estafas en masa y luego a secuestros y muertes. Pero lo peor no es solamente eso. Lo que resulta más increible es que cada vez más personas caen en la trampa de los profetas del apocalipsis, y cuando cualquiera intenta cuestionar o poner en duda a esos profetas y sus métodos, no se duda ni un segundo en acusarle de negacionista o elemento indeseable, cuando no peligroso, “que no sabe lo que le espera” si hablamos de la última moda del cataclismo climático, o incluso llegando a las amenazas de muerte como en el caso del colisionador de hadrones.
¿Que es lo que une a todos estos profetas del miedo? ¿Quienes son? ¿De donde salen?
Durante la colaboración para el libro De las naciones a las redes, en el capítulo dedicado a los survivalistas y las redes de ciudades post-carbón, sufrí un importante desvío del tema principal tras descubrir que esas presuntas redes de ciudades no eran tales, si no que se trataba de lobbys muy bien organizados desde el movimiento del peak-oil.
Tras ir tirando del hilo, llegó un momento en que juntamente con David de Ugarte, autor principal de De las naciones a las redes, decidimos parar, separar los contenidos y dedicar un libro entero al tema del eco-catastrofismo y los diferentes cataclismos posibles predecidos por sus gurús. Cataclismos y debácles que han ido cambiando de fecha con el tiempo.
No será un libro con respuestas. Puede que ni sea un libro, en el aspecto purista del sector editorial, pero lo que si que será es un intento de saber quienes son aquellos que instauran la cultura del miedo para beneficio propio, caminando mientras tanto hacia una nueva edad oscura.
Lo que no se es si me dará tiempo a terminarlo en solo dos días…






