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Neutralidad y pereza

El debate sobre la necesidad de una Internet neutra, sin gobiernos pero también sin impuestos de pontazgo propios de edades oscuras, no ha hecho más que empezar.

En los Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sancionó por su cuenta y riesgo a la tele-operadora Comcast por discriminación de contenido. El pasado mes de marzo, un tribunal de apelaciones norteamericano dictaminó que la FCC no tiene potestad para llevar a cabo ese tipo de sanción.

Estos intentos de establecer una legislación de facto y crear jurisprudencia deben ser observados muy de cerca, ya que una vez creado el precedente, bien comisiones nombradas a dedo, como la Comisión Europea, o directamente las operadoras de telefonía, podrían empezar a poner sus normas directamente y sin consultar a nadie.

Otro ejemplo claro lo tenemos en la petición explícita de Vodafone, que quiere instaurar una tasa de uso de su red para evitar lo que ya se está augurando como el colapso de las infraestructuras.

Hay que tener claro que ya se está pagando una tasa por usar las redes internas de las tele-operadoras. Se llama cuota mensual, la pagamos todos aquellos que tenemos ADSL, modem o conexión por satélite en áreas rurales y sigue empeorando cada año que pasa.

Y teniendo esto claro, también hay que recordar que las infraestructuras internas de las tele-operadoras, son competencia exclusiva de dichas tele-operadoras. Es decir, que como todo aparato físico en este mundo, se deben realizar ciertas operaciones de mantenimiento y mejora si no se quiere que dicha infraestructura ‘colapse’. Cosa que, por cierto, hay quien dice que está muy lejos en el tiempo, ya que el par de cobre asegura una larga vida a las infraestructuras de Internet actuales.

Entre construir una red de fibra y adaptar los equipos en las centrales de una forma que no sólo permite saltar de tecnología, sino también ampliar la capacidad para dar cabida a más clientes, el director financiero de cualquier empresa tendrá pocas dudas.

Pero será una decisión prácticamente caso a caso. En las zonas muy pobladas, con fuerte demanda, será rentable tender fibra. En el resto, el par de cobre seguirá siendo la apuesta. En España, los pares son de mucha calidad, así que su supervivencia puede ser larga.

Que las tele-operadoras sean perezosas y no quieran instalar fibra óptica porque actualmente no sale rentable es una cosa. La otra, muy diferente, es que se nos intente vender la catástrofe para hacernos pagar dos veces por usar un solo servicio. A eso se le llama estafa y está tipificado en el Código Penal.


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