Programación Neuro-Linguística: Por que decimos lo que decimos
Muchas veces decimos cosas sin pensar, ya sea por costumbre o por repetición. Por ejemplo, que compartir no es delito, o que copiar un CD o dejar un libro es lo mismo que robarlo.
Mediante un enlace de Dave Winer, llego al blog de Stowe Boyd, que comenta el rol social de los libros y cómo las restricciones aplicadas a los libros digitales afectan a ese rol.
Tampoco hay que ponerse de los nervios ni culpar a los nuevos formatos electrónicos, ya que los sistemas DRM (Digital Restrictions Management) no son más que la aplicación efectiva de un pequeño párrafo que está impreso en casi todos los libros. Viene a decir más o menos lo siguiente:
Queda prohibida la reproducción (electrónica, química, mecánica, óptica, de grabación o de fotocopia), distribución, comunicación pública y transformación de cualquier parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, sin la previa autorización escrita de la Editorial.
En uno de los libros en formato tradicional que he adquirido recientemente, a la nota prohibicionista hay que añadir la siguiente:
El escaneado, tele-carga y distribución de este libro mediante Internet o mediante cualquier otro medio sin el permiso del editor es ilegal y punible por ley. Por favor, compra solamente ediciones electrónicas autorizadas, y no participes en ni apoyes la piratería electrónica de material sujeto a copyright. Apreciamos tu apoyo a los derechos del autor.
La verdad es que resulta extremadamente divertido, por no decir lamentable e hipócrita, leer “prohibido hacer nada sin la autorización del editor” y “apreciamos tu apoyo a los derechos del autor” en un mismo párrafo. Y no me he equivocado: derechos DEL autor.
Aunque también hay más ejemplos mucho más absurdos.
Todos los derechos reservados. Este libro no puede ser reproducido, ni totalmente ni parcialmente, ni grabado en, ni transmitido por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni en ningún medio, sea mecánico, foto-químico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin previo permiso por escrito de la editorial.
Teniendo presente que, hasta dónde yo se, la vista humana es un sistema de recuperación e interpretación de información foto-químico y/o electro-óptico (¿hay algún médico en la sala?), el simple hecho de leer un libro tras haberlo comprado, podría llegar a constituir delito contra la propiedad intelectual (¿hay algún abogado en la sala?.
Dejar un libro tiene una función social y de marketing. Cuando dejamos un libro, a parte de prestar nuestras notas e impresiones, estamos haciendo una recomendación: éste libro me gusta más que éste otro. Y para ello, bien lo dejamos, o bien marcamos (o publicamos) un fragmento que nos gusta especialmente y que puede llegar a terminar con alguien comprando una nueva copia.
Pero según esas notas que, presuntamente, están para proteger el trabajo de un escritor, el hecho de dejar un libro que nos ha gustado a alguien constituye delito contra la propiedad intelectual… ¡¡¡de la editorial!!!
Hay que saber qué decimos. Hay que pensar lo que decimos para poder decir lo que pensamos. Hablar del DRM es recordar este tipo de párrafos que, con un lenguaje tramposo, privan de derechos tanto al autor y responsable de la obra como a los lectores, que han pagado por ella.
Por eso las licencias libres son tan importantes, ya que permiten al autor, y no al editor, poner sus propias reglas.
Convertir a tus lectores en delincuentes no es la solución. Si lo haces, van a comportarse como tales.







Jo de tu aniria amb compte de copiar tantes notes de prohibida-la-còpia
Doncs mira que estic pensant en anar recopilant i publicant totes les notes d’aquest tipus que pugui…