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La pena de muerte y la piratería

Todo aquel interesado en la historia de la piratería, la de verdad, es decir la marítima, sabe que la pena a la que se enfrentaban los piratas era la muerte mediante la horca.
Quizá por eso esos hombres y mujeres no daban cuartel, ya que si eran capturados, lo único que les esperaba era una soga. ¿O quizá fue al revés? ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Sea como fuere, hay quien a día de hoy, en pleno siglo XXI, encuentra a faltar aquellos tiempos en que a los piratas se los colgaba hasta morir. Se trata de Fran Nevrkla, Director General de Phonographic Performance Ltd. que en su discurso ante la asamblea general de accionistas, soltó una buena perla:

Gracias David, y gracias por poner algunos de esos piratas detrás de unos barrotes. Sé que desafortunadamente, la pena capital se abolió en este país hace unos 50 años, lo que resulta triste, pero unos cuantos años entre rejas tampoco está mal…

A la industria le diría, nos iría bien borrar por completo dos o tres palabras de nuestro diccionario, y son “promoción” y “valor promocional”. No existe tal cosa en el siglo 21. Existe el uso, y hay beneficios, esperemos que a menudo, si no siempre para ambas partes, pero no hay favor en él, ni indulgencia ni promoción.

Sin duda, toda una declaración de intenciones, por no decir una declaración de guerra…

Por cierto, espero que el Señor Nevrkla, que resulta que es el equivalente a nuestro Teddy Bautista, antiguo violinista que no ejerce desde 1976, pague diligentemente su parte de royalties por citar y parafrasear un par de fragmentos de la película “En el nombre del padre”, en el que un juez lamenta que no se acusara a los detenidos de ‘traición a la corona’ (la piratería era considerada ‘traición a la corona’), un cargo que conlleva la pena de muerte por ahorcamiento.

Y tras pagar su cuota a Jim Sheridan, espero que el señor ex-violinista se empape un poco de la historia de su país. La pena de muerte por piratería en el Reino Unido se abolió en 1998. Luego debería retirarse a una cueva a meditar hasta el fin de sus días.