En defensa del periodismo
El mundo del periodismo lleva años quejándose. Que si intrusismo profesional por parte de bloggers, que si falta de profesionalidad…
Hoy leí dos artículos buenísimos sobre estos temas. Uno de Douglas Rushkoff titulado There’s More to Being a Journalist Than Hitting the ‘Publish’ Button (Periodismo es algo más que pulsar el botón de ‘Publicar’), y otro de Dan Gillmor: Let’s subsidize open broadband, not journalists (Subsidiemos el ancho de banda abierto, no a los periodistas).
Tanto Rushkoff como Gillmor coinciden espectacularmente en un punto: el hecho que cierto tipo de amateurismo se ha hecho un buen lugar dentro del mismo mundo periodístico. Pero parafraseando a Gillmor, hay que decir que ese presunto periodismo debería mejorar, y mucho, para poder llegar a ser mediocre.
Hablo de personajillos, especialmente en programas de tarde, salidos en su mayoría de los realities y que se hacen poner el rotulito de “Periodista” mientras analizan el color de las bragas (en el caso que llevara) la famoseta de turno. Ese, y no Internet, es el intrusismo profesional real.
Que Internet haya rebentado algunas barreras de entrada y que ahora todo el mundo pueda ser autor, no significa ni mucho menos que todo el mundo lo llegue a ser. Y menos aún, que lo que haga sea de calidad. Sin ir más lejos, gracias a la tecnología pude probar a hacer música electrónica sin tener que comprar sintetizadores carísimos. El resultado fue bastante decepcionante, así que me retiré.
Pero no, la mayoría del mundo periodístico profesional sigue empecinado en echarle las culpas al mensajero mientras sigue alimentando al troll que se ha instalado en su casa y ya le ha vaciado la nevera.
Es el mismo mundillo que deberá seguir los enlaces a la traducción de los artículos, porque no se ha preocupado de reciclarse más allá de hacer cursos de “Word Perfect” pagados por la empresa.
Y cuidado, que no estoy diciendo que sea obligatorio aprender inglés, simplemente lanzo la idea que no puedes simplemente cambiar de herramienta, de la olivetti al PC, y esperar que el dinero siga cayendo automágicamente en tu regazo. Absolutamente todos los sectores profesionales exigen reciclaje. Incluso el relacionado con la profesión más antigua del mundo… y pueden buscar el reportaje que una periodista de investigación hizo sobre el mundo del porno y como este tiene que renovarse para adaptarse a los tiempos que corren.
El mundo periodístico local ya no hace noticias. Como apunta Rushkoff, el cambio de la olivetti al PC no ha aportado valor a según que periodismo, si no que se lo ha quitado. Y prueba de ello es el abusivo uso del copiar y pegar. Simplemente hace falta buscar cualquier noticia actual y comparar todos los periódicos: la noticia es la misma. Idéntica. Con los mismos errores tipográficos.
Un periodista profesional es alguien que, no sólo es entrenado para seguir una historia y de-construir la propaganda, sino alguien que al que se le paga por su tiempo y energía necesarios para hacerlo con eficacia.
¿Cuantos quedan de estos? Muy pocos. ¿Cuantos periodistas fueron necesarios para desmontar el fake de la no tan falsa conspiración de las operadoras de telecomunicaciones? Creo que ninguno.
La inmensa mayoría prefieren copiar y pegar y luego ejercer de agoreros predicando el fin de los días del periodismo. Y es cierto, ya que si en vez de hacer periodismo se dedican al futurologismo, les quedan pocos telediarios.
Sin ánimo intrusista, el mundo de la información debería dejar de predicar su propio fin y dedicarse a aplicar la realidad a si mismo.
Como en 1792 en los Estados Unidos, es necesario promover un canal de distribución libre de injerencias. Es necesario que las operadoras se saquen la pereza de encima. Y que lo hagan sin chantajes, sin pretender cobrar doble por el uso de redes completamente obsoletas, ni mucho menos controlar el contenido que fluya a través de ellas.
Gillmor se queja de la precariedad de las redes locales de acceso a Internet en los Estados Unidos, si viera lo que tenemos en España se moriría de un derrame cerebral instantáneo.
Pero diseñar las redes que permitan a los periodista profesionales seguir viviendo de su trabajo, a los bloggers seguir publicando sus contenidos (no tan) amateurs, y a los ciudadanos en general acceder a una cantidad de información como no se había podido hacer nunca antes, no es trabajo ni de los periodistas, ni de los bloggers, ni de los ciudadanos.
Existe una cosa llamada Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. Sus actividades más notorias de los últimos años han sido tumbar sistemáticamente varias iniciativas para crear redes locales de acceso a Internet, por no venir de ninguna gran operadora si no ser fruto de entidades municipales u organizaciones ciudadanas.
Con amigos como estos…
Tal y como también dice Gillmor al final de su articulo, las entidades gubernamentales no solamente no hacen su trabajo, si no que estropean todo lo que tocan. Y al parecer no hay mucha diferencia entre lo que pasa a uno y otro lado del Atlántico.
Pero bueno, y ya volviendo a la realidad, algunos seguiremos defendiendo cosas mientras el país entero está pendiente de un evento que acapara titulares de los últimos días. Y no es la reforma laboral que se aprueba hoy por decreto, si no el partido que juega, también hoy, la seleccionísima.
Pan y circo.






