DNIe: tu tiempo es de todos menos tuyo
Ayer, en una epopeya casi mística, conseguí mi DNI electrónico, con el que podré realizar innombrables, porque no vale la pena nombrarlos, trámites ante la Administración.
Uno de los lemas de tamaño avance tecnológico es que gracias a él, “tu tiempo será tuyo”. Señores del DNIe, permitan que discrepe profundamente.
Mi andadura original empezó en el sistema de cita previa, que no da cita en menos de dos semanas. Si contamos que hay ciertos trámites que tengo que hacer para los cuales me exigen la presentación única y exclusiva del DNI, sin posibilidad de identificarse mediante permiso de conducir digitalizado ni pasaporte, que curiosamente exhiben exactamente los mismos datos que el DNI, digamos que me era imposible esperar un mínimo de dos semanas.
Así que tras levantarme ayer a las 7:00 de la mañana, me planté en comisaría a las 8, una hora antes de que se empiece a aplicar el sistema analógico de ‘dar números’. A las 9 en punto se terminaron dichos números… dos personas antes que yo. Eso fue después de oír por boca del señor agente, con su porra y su pistola y su placa, que
Nosotros no ponemos las normas. Esto lo hace una empresa, así que ellos mandan.
En fin, que tras consultar un par de datos que no vienen al caso y realizar otro tramite, me planté en la mega-comisaria de la Plaza de España, en Barcelona, donde solamente se atiende con cita previamente solicitada. Salí de la comisaría lanzando todo tipo de imprecaciones.
Llamé a la comisaría de Igualada, donde Meri pudo hacer el mismo trámite presentándose allá un día cualquiera a las 11 de la mañana… pero me informaron que no. Que ya no colaba.
Así que me dispuse, humillado y derrotado, a regresar a casa y poner la alarma para el lunes a las 5, cuando recordé que en la calle Muntaner también hacían el tramite. Así que tras dejar mi vehículo en un parking, conseguí el penúltimo número del turno de la mañana. Eran las 11:30.
A las 12:45 salía mi numero en la pantallita… me dirigí a la ventanilla 23 (!!) y le conté mi historia a la amable señora, que me dio un trozo de plástico con mi foto a cambio de 10€.
Salí de la oficina a las 13:10 de la mañana. Con apenas 50 minutos para salir de Barcelona, recorrer 40 km y comer antes de entrar a trabajar.
De las 07 a las 13 van 6 horas para conseguir un tercer método de identificación además de los otros dos de los que ya dispongo y que, aún, expide el Estado Español. Así que, señores del DNIe, no me vengan a joder con que mi tiempo es mío.






