Piratas, cabritos y ladrones
Había una vez un señor que se llamaba Fernando González. Resulta que este señor era el adjunto de dirección de la Entidad de Gestión de los Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA).
Un día, González se quejó de que en España no se perseguía de verdad la “piratería”:
En España sobre todo, pero no únicamente, mientras alguien tenga gratis una cosa, aunque se vea zarrapastrosamente no pagará para ver una película, por poco que sea, salvo los que de verdad quieren verla bien, pero que son muy pocos. Nadie ataca de verdad a la piratería. La gente que cobra a los piratas por la banda ancha están encantados porque a ellos sí les pagan
Lo que el señor González se pasó por el forro es que:
- La producción peliculera de España es, en su enorme mayoría, bastante tristérrima, por no decir lamentable, abominable o patética.
- La producción peliculera mundial sigue el mismo camino de patetismo.
- No hacen falta enormes conocimientos técnicos para bajar contenidos de internet.
Resumiendo, si la gente opta por ver en casa grandes producciones cinematográficas como Marmaduke, Híncame el diente o Torrente reloaded 7, que quiere que le diga, señor González. Como usted mismo dice, cuando una cosa es cara, además de no gustarle, la gente no la compra.
Por otro lado, habría que recordar a éste señor que la realidad es la que es. Descargar cualquier cosa de internet resulta tan difícil como saber usar un buscador y un ratón. Cualquier persona en el mundo que sepa hacer esas dos cosas podrá, y lo va a hacer, bajarse lo que quiera.
Eso hace que la cantidad de posibles “piratas” en la red aumente a una cifra cercana al 90% de sus usuarios. Y no hablo de España solamente, si no de todo el globo.
Señor González: convertir en criminales a los ciudadanos no es la solución. Si a usted y a sus compañeros no les da la gana de entenderlo, tienen un problema. Podrían aprender de la industria de los videojuegos, que lleva ya años cambiando sus modelos.
Ah, y cabrito lo será su padre.



