Burbuja tecnológica, acto 2.0
En él relatan las últimas compras del sector tecnológico, con cifras que asustan y recuerdan a la pasada burbuja .com. Facebook se valora en unos 76 billones gringos, superando a Boeing y Ford en un cero a la derecha, LinkedIn va por los 3,3 y la oferta de la semana, Skype comprada por 8,5.
La primera burbuja de internet, conocida como la “burbuja de las puntocom”, dio paso a la Web 2.0, al dospuntocerismo asociado, la debacle de Yahoo! y el advenimiento de Google tal y como lo conocemos hoy.
Empezaron a surgir pequeñas empresitas dedicadas, única y exclusivamente, a crear una aplicación para poder vendérsela a Google por un pastuzo.
Así fue como nacieron Google Docs (Writely), Google Analytics (Urchin), Google Earth (Earth Viewer), Picasa (comprado a Idealab) entre otras.
En la puntocom, todo el mundo se puso a jugar a la bolsa comprando acciones de empresas tecnológicas. Ahora, se trataba de hacer un pelotazo gordo. Tras años y años de pelotazo tras pelotazo, y con el mercado de aplicaciones para dispositivos móviles en ebullición, Skype puede haber marcado el tope… o no…
Tal y como dicen los del Economist, el burbujeo se va trasladando al este, al lejano oriente de China, en donde cualquier movimiento mínimamente en falso, ya sea por culpa de la Muralla Digital China, o que a algún funcionario se le vaya la mano firmando ordenes de arresto y/o ejecución, los inversores pueden quedarse con otro gran invento chino: papel. Concretamente, papel mojado.
Sin embargo, el acto 2.0 de la burbuja tecnológica lo viene marcando la actitud que hay al respecto. Se puede ver en grandes eventos otrora caldo de cultivo de innovación y ganas de hacer cosas. Ahora son poco más que escaparates de la nueva teletienda digital, en que un montón de comerciales que se dedican al marketing de afiliados van a hablar de su libro y a vender hasta a su madre.
Cuando innovación se confunde con “nuevos métodos de sacar pasta” y todo el mundo quiere vender pero hay pocos o nadie para comprar, es cuando suelen reventar las burbujas. El mundo móvil puede dar aún otro tirón, pero mejor se pongan los cinturones por si acaso empieza el acto 2.0 de la burbuja tecnológica.
Foto sacada de avidos.net







