‘Revolución 2.0′, pero no distribuida
Muchos comparan los hechos que se llevan sucediendo desde el pasado domingo 15 de Mayo con las revueltas árabes, llegando incluso a situarlas como precedentes directas. Otros desearían que esto fuera un nuevo Mayo como el de hace 43 años.
Pero muy pocos van más allá, y ya nadie se acuerda que los inicios del siglo XXI trajeron consigo vientos de libertad provenientes de los países del este. Años antes(1998) se fundaba la asociación juvenil Otpor! (“Resistencia” en serbio), una organización no adscrita a ningún partido político, e inicialmente formada por estudiantes, que limitaba su actuación a la Universidad de Belgrado.
Tras lograr la renuncia de Slobodan Milosevic, algunos activistas de Otpor! crearon un centro de difusión del modelo que habían usado, para que pudiera extenderse por otros países, llamado Centre for Applied Nonviolent Action and Strategies.
Tanto Túnez como Egipto fueron denominadas las Revoluciones de Twitter y Facebook, pero muy pocos, por no decir casi nadie, prestó atención a una organización llamada Movimiento 6 de Abril, cuya página en Facebook fue el lugar donde tuvieron lugar los debates.
El símbolo del Movimiento 6 de Abril es, directamente, el puño de Otpor!, y las técnicas son las mismas que se usaron en Belgrado, Tiblisi, Kiyv y Minsk, salidas del ‘Sharpe’, El Manual, con mayúsculas, de activismo no violento.
De hecho, el lider principal del Movimiento 6 de Abril fue a Belgrado, a formarse en el CANVAS. Ahí se formaron también los líderes de las organizaciones oritagonistas de las Revoluciones de Colores: Kmara (Georgia), Pora (Ucrania), KelKel (Kyrgyztan), Zubr (Bielorrusia), MJAFT (Albania) y Oborona (Rusia), entre muchos otros.
En todos esos países, las asociaciones comentadas tienen rasgos muy comunes. Claramente no adscritas a ningún partido político, el objetivo principal es unificar la oposición al régimen al que se enfrentan. Se definen en el marco Liberal, y existen conexiones claras con organizaciones europeas y norte-americanas, como alguna de las fundaciones de Soros.
Todas estas organizaciones juveniles lucharon contra los regímenes surgidos de la descomposición de la Unión Soviética, tras años de corrupción y nepotismo por parte de los respectivos herederos del socialismo soviético, dedicados básicamente a enriquecerse a costa del país y de la ayuda internacional y a reprimir violentamente cualquier discrepancia.
La táctica principal, organizar una marcha y tomar una plaza céntrica y representativa para instalar un campamento, preparado para resistir días e incluso semanas. El respaldo lo daban los incesantes conciertos de rock, sin música no hay revolución, y los símbolos característicos del progreso occidental: pantalones y chaquetas vaqueros.
Los objetivos: primero unificar la oposición al régimen, para luego movilizar a los descontentos y abstencionistas para que acudan a votar en contra del régimen dictatorial.
¿Y qué ha pasado en España?
Las acciones de protesta en España antes de las elecciones municipales y autonómicas tienen rasgos que recuerdan mucho al modelo Otpor, aunque difieren bastante en el fondo.
La iniciativa inicial de No Les Votes! era pedir el voto para cualquier otro partido que no fuera ninguno de los tres que participaron en la aprobación por lo bajini de la Ley Sinde: el PSOE, el PP y CiU. A partir de ahí, la cosa evolucionó paulatinamente, y se empezó a hablar de corrupción, de candidatos que se presentaban aún estando imputados en juicios por corrupción, y nació el Corruptódromo.
Paralelamente se formó otro movimiento, con el nombre Democracia Real Ya!, que hizo un llamamiento a manifestaciones en todas las grandes ciudades españolas para el domingo anterior a las elecciones, con el lema “Toma la calle”.
Tanto “NoLesVotes” como “Democracia real ya!” se apartan, desde el primer momento y por completo, del mundo político, negando cualquier relación con cualquier partido político mayoritario y establecido.
Se buscan referencias en las revoluciones árabes, ligando su orígen común en el uso de software de redes sociales, pero principalmente es de la revuelta Islandesa de 2009-2010, de la que se sacan ideas como la Wikiconstitución, redactada colaborativamente al más puro estilo dospuntocerista, o las incesantes menciones a hacer justicia con los banqueros ladrones.
Ya con las plazas llenas de tiendas de campaña, Democracia Real Ya! se auto-excluye de cualquier tipo de participación en la organización de las acampadas de Madrid y Barcelona, negando también cualquier responsabilidad en las mismas aunque apoyándolas. La imagen escenificada es de personas que, de forma totalmente voluntaria, se han acercado a las plazas para unirse a la protesta.
Sin líderes y obviando el objetivo principal de unión, característico del modelo del Este, los partidos tienen vía libre para hacer lo que mejor saben: intentar apropiarse del mensaje y la situación, a tres días de las elecciones.
Nadie se responsabiliza, nadie es el líder. Nadie sale a la palestra. Todo muy… típico.
Tras toda arquitectura informacional, se esconde una estructura de poder
La organización se conforma alrededor del modelo asambleario, donde cualquiera puede participar. Se marca el tempo con asamblea diaria, y la agenda, con tareas a realizar según la situación. Como siempre en estos casos, absolutamente todo pasa por el tramite de votación.
La infraestructura técnica establece conexiones a Internet y se basa la comunicación en las cuentas de twitter, de facebook y blogs organizados por las propias asambleas, que empiezan a emitir ‘en directo’, y en broadcast, desde la misma plaza.
La protesta sigue el modelo centralizado: la información fluye a partir de la asamblea, que se organiza en comisariados. Cualquier cosa que no salga de los canales ‘oficiales’ es desmentida categóricamente. Los portavoces son los que transmiten las posturas ‘oficiales’ a los periodistas, y se difunden mensajes cortos a través de twitter.
Como ‘medio de comunicación’, twitter es totalmente ineficiente. Una vez se alcanza la masa crítica, empiezan a proliferar miles de peticiones de retweet, con lo que la tarea de comunicarse efectivamente se vuelve lenta, por no decir imposible: hay que estar muy atentos a los timelines para no perderse un mensaje importante en medio de una tormenta de RT.
La intención principal es ‘difundir’ para que la gente acuda a las plazas. Crear ‘buzz’ y conseguir la atención de la gente y los medios, que como siempre y en todos lados, tardarán un par de días en querer darse cuenta de lo que está pasando.
Los partidos tradicionales, los sindicatos y sus palmeros, al igual que los medios tradicionales, ni entienden ni comprenden lo que está sucediendo. O si… Desde el primer momento empiezan a correr opiniones de los portavoces, candidatos y seguidores, acusando de fomentar la abstención, de despreciar la democracia y demás perlas que, desafortunadamente, pocos recordarán.
En el otro lado, dentro de la asamblea y siguiendo el curso habitual, empieza a reivindicarse el pasado. Menciones al Mayo Francés y declaraciones de orgullo de sentirse parte de una “protesta de extrema izquierda” dan alas a los sectores que empiezan a encontrar conexiones entre el 15-M 2011 y el 13-M 2004 con sus consiguientes desvaríos.
Los Populares no dudarán en llamar “terroristas” a los acampados: las encuestas indicaban que en mayo de 2011 iban a arrasar, y les brotó un ‘campamento de perroflautas y pijopunks’ organizado para ‘reventar su triunfo’. Su asociación lógica: resucitar a los demonios y gritar “¡Van a por nosotros!”.
La diferencia básica es que en 2004, la movilización se produjo tan rápido porque el mensaje venía de alguien a quien uno conocía. Alguien al que se le había pedido el número de teléfono. Una vez alcanzado el tipping point, o umbral de rebeldía que te hace mover, el crecimiento es exponencial y termina en concentraciones con numeros de hasta siete cifras.
En el caso actual, con twitter, uno puede conocer directamente a un porcentaje bastante bajo de la gente a la que sigue. El resto es pura pose. La fuerza del mensaje, por tanto, se diluye. Si a eso le sumamos la miríada de mensajeros intentando hacer oír su mensaje, pidiendo RT a los grandes nodos repetidores, gurús y grandes personajes públicos, la señal se funde en una cacofonía y se convierte en ruido.
Por otro lado, Twitter no permite mensajes directos entre usuarios que no se sigan mútuamente, lo que lo hace un medio de broadcasting, de uno a muchos. Resulta muy curioso ver algunos mensajes del jueves tarde, reclamando que “para cosas importantes, llámame al móvil“.
Símbolos
Volviendo a las comparaciones del modelo del Este, empiezan a aparecer pequeños amagos de símbolos asociados a la protesta. Ya el día 5 de mayo, desde Jerez se hablaba de llevar camisetas con el dibujo de unos pantalones vaqueros, cómo no, con los bolsillos vacíos y por fuera.
El jueves por la tarde, al menos en Barcelona, se empieza a correr la voz, y aparecen algunos pantalones colgados en los balcones, como muestra de simpatía con la protesta. El símbolo es calcado al modelo que se usó en Serbia y en Bielorrúsia, aunque no termina de cuajar.
Al día siguiente, viernes, y tras la decisión de la Junta Electoral Central de prohibir las manifestaciones convocadas para el sábado de reflexión, se empieza a organizar la resistencia no violenta en previsión de los posibles desalojos nocturnos. Se hace correr la idea de llevar claveles amarillos, asociando directamente con la ‘Revolución de los Claveles’ de 1977 en Portugal.
¡Indignaos! ¿Y luego qué?
Las asambleas no declaran objetivos claros. “No nos vamos!”, “No tenemos miedo!”… “Mucho amor” “¡Indignaos!” y demás comentarios salidos directamente de debajo de los adoquines y de las playas de Paris, pero pocas propuestas reales ni fines concretos. Al menos, incapaces de hacerlos llegar a los que no están en la plaza.
La sensación que cuaja en algunos sectores es que se trata de otra pataleta. Otra queja typical spanish, que no busca ningún cambio, ni tan solo para seguir igual. Se reivindica más subsidio, más control e intervención estatal… en lo que parece un intento de volver a la situación ‘normal’, de hace tres o cuatro años, en que todo el mundo era feliz opositando para funcionario y comprando televisores enormes para ver el futbol.
Dichos sectores, los liberales y libertarios, intentarán llamar la atención sobre la diferencia existente entre ‘democracia’ estatista (tanto de Estado como de estático, falto de movimiento), y ‘libertad’ personal, con poco o ningún exito.
Cultura Neoprog
En una actitud impensable hace pocos meses, los campistas neoprog usan lemas llegados directamente desde el otro lado del atlántico, como el adaptado #yeswecamp, o las menciones al cambio y el “podemos”, mezclándolos con adaptaciones de tácticas de protesta usadas en la lucha contra dictaduras post-comunistas.
Jovenes, moderrrnos y sobradamente preparados, armados con ordenadores e iPhones, conocedores tanto de la red como de los flujos y recovecos de la Asamblea, y defensores de que cualquier pasado conocido, aunque sea mileurista, es mejor que un futuro mucho más que incierto. Las continuas menciones al 68, a viejos ídolos y lemas rrrrevolusssionariosss, así como la falta de discurso dirigido ‘hacia adelante’, así parecen indicarlo.
La historia se escribe en el presente
#spanishrevolution ha entrado ya en la Historia. Es la primera vez que, en España, un movimiento iniciado en Internet consigue salir con cierto éxito a la calle. El descontento era enorme, y salir a gritarlo es enormemente gratificante y sano. Había que salir, se ha salido y hay que felicitar a los que se atrevieron.
Pero cuando se saca tanta gente a la calle, tiene que ser con un objetivo. Una masa de gente ‘indignada’ y sin un horizonte claro se puede transformar en una arma terrible. La masa no piensa. No razona. Se mueve por emociones, atropellando lo que se le ponga por delante.
También hay que tener en cuenta una cosa: los españoles buscaban tener su propia revolución 2.0, y parece que finalmente la van a tener, pero con los spanish filtros y todo lo que implica el dospuntocerismo: una gran burbuja llena de humo, que puede explotar en cualquier momento, dejando caer a personas en todo el país que han puesto en la #spanishrevolution sus últimos cartuchos de esperanza.
El País Llamado España tiene la tradición centenaria de desaprovechar todas y cada una de las oportunidades que se le presentan. ¿Pasará lo mismo ésta vez?











Llevaba tiempo acordándome de la Revolución Naranja. Excelente texto, muy revelador, tendré que releerlo con tiempo y por partes.
Saludos.
osti otpor! mira que no pensar en ellos! gran articulo y muy buen análisis
yo tmb hice uno mas cortito, esta en mi blog
graials!
Javier: pues es la versión ‘corta’
Muy bueno también el tuyo. Creo que tiraré de un par de puntos y a ver que podemos sacar
BGTA: Gotov Je!!! ;D
Muy buen artículo. La primera parte me ha parecido muy interesante, y la verdad es que había muchos datos que no conocia sobre esas revoluciones. Sin duda se pueden encontrar elementos comunes en todos y cada uno de los movimientos sociales. Y, por que no, crear un “manual” que comentas tu.
En el caso de las protestas que nos ocupan, creo que debemos ver el carácter excepcional de las mismas. Pienso que está siendo uno de los movimientos con menos participación y de los que más se está hablando (salir en la portada del Washington Post por poner 18K personas en la Puerta del Sol xD, inverosímil). La opinión pública, ahora interconectada mediante las redes sociales, se mueve por impulsos. Las manifestaciones del 15M han significado, creo, un impulso bastante grande hacia la reflexion por parte de las todos los españoles, no me refiero a los “antisistema” de la plaza (con iPhone, claro). Este impulso, que ha sobrepasado las fronteras de españa, creo que nos ha ayudado a darnos cuenta de que tenemos una obligacion moral con nuestra vida, en un contexto de resaca monetaria que nos tenia más que atontados.
Veremos en que acaba todo esto, pero lo que sí podemos decir es que los movimientos del 15M han sido uno de los más heterogéneos en cuanto a motivos, organizadores y participación. Digno de analizar, desde luego.
Felicidades por el artículo!
@Enric El manual ya existe, publicado en 26 idiomas
Ésta es la versión ‘corta’. El “director’s cut” incluirá el relato de las Revos de colores, desde Serbia a Bielorrúsia.
Lo que comentas de la repercusión y excepcionalidad es tremendo. Obviamente lo primero es conseguir la atención de los medios. Que salga una portada, de muerte. Cuando lo de Bielorrusia, conseguimos la portada del Times (http://i83.photobucket.com/albums/j319/lazymalecat/NYTimes_March_23_2006.jpg), y me pasé una semana mandando notas de prensa a todos los medios españoles. Objetivo: llegar a gente y hacer que traspasen su umbral rebelde para que acudan a la plaza. No sucedió y la cosa acabó como acabó…
‘Salir fuera’ ahora es muy fácil. Como siempre, lo difícil será mantener la tensión ahí durante el tiempo necesario. El activismo es una guerra de desgaste contra el Estado.
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Por cierto, ¿cómo terminará? Seguramente con una guerra abierta debido al típico apropiacionismo imperante en ése país.
Ya se pueden oír los primeros cañonazos.
Es muy difícil la (auto o no) organización de la revuelta porque precisamente los líderes son los que están cuestionados.
No sé si ahora mismo yo comulgaría con algún ÚNICO líder que saliera de esto. E,estaría muy bien que esas (plurar)”quías” se escucharan y la gente decidiera dónde y con quién quiere estar. Aún así.. el estado… no se hasta qué punto papá o no, debería abrir el camino para que la gente se organice, económica y socialmente con su gente… pero cómo sin que, como dices, algún líder se apropie de todo esto?
Ayer había pancartas en SOL y gente gritando “HEMOS DESPERTADO”. Eso está muy bien pero no deberían necesitar que les digan lo que hay que hacer, deberíamos todos dar un paso REAL más y PENSAR para participar en lo que venga CON CABEZA.
Excelente post!
Es que no se trata de ‘comulgar’ con un líder único! El Estado no va a abrir las puertas fácilmente, nunca lo hace. Hay que ir llamando y llamando.
El campamento de la Revolución Naranja estaba en Kiev.
@Aloriel Correcto… Kyiv en ucraniano